16.6.08

Instituto de Psicoanalisis y Medicina: Clinica de la Mujer.

Programa de atención a los problemas psicosomáticos de la mujer

El Instituto de Psicoanálisis y Medicina (www.institutodepsicoanalisisymedicina.es; 91.5737369) propone un proyecto de colaboración con ginecólogos y obstetras dirigido al tratamiento de los fenómenos psicosomáticos con los que estos médicos se encuentran en la consulta con sus pacientes. Entendemos que ante el médico se despliegan problemas psicosomáticos que exceden el marco estricto de su práctica pero que, numerosas veces, constituyen el motivo de la consulta. Son síntomas que no se dejan tratar farmacológicamente, o no sólo con fármacos, sino que requieren de una atención especializada que permita abordar lo que excede a la función médica. Se hace necesaria entonces una escucha por parte de profesionales formados en la clínica de estas manifestaciones psicosomáticas. De esta forma se puede ofrecer a las pacientes una atención integral, tomando en cuenta los aspectos psicológicos de los problemas que la hacen acudir al médico. Se trata de contar con una herramienta complementaria para aquellos casos en los que el ginecólogo lo considere necesario.

Pensamos que la actuación de los profesionales del Instituto de Psicoanálisis y Medicina podría ser útil en los siguientes campos:

Menopausia

En esta época de la vida aparecen una serie de molestias -sofocos, insomnio, cansancio, disminución de la libido, dolores óseos, problemas en las relaciones sexuales- que tienen que ver con la desaparición de la función reproductora y las modificaciones hormonales. Pero estos malestares sobrepasan el marco específicamente orgánico y requieren de un espacio específico que permita poner en juego lo que cada mujer siente con los cambios que se producen en ella y poder abordar cómo afecta esto a su feminidad.

Sexualidad: dispareunia, frigidez, vaginismo

Muchas veces el ginecólogo es consultado por estos problemas de clara matriz psicológica que afectan la esfera sexual y que hacen la vida más difícil. La posibilidad de hablar con un especialista sobre estos síntomas y desplegar lo que de la posición femenina se juega en ellos, favorece su resolución.

Psicoprofilaxis quirúrgica

Sabemos que toda intervención quirúrgica provoca una situación de angustia por las implicaciones que tiene sobre el cuerpo de la mujer y por las fantasías que produce en relación con la muerte y la sexualidad. También sabemos que si la angustia es importante, puede influir sobre la recuperación postoperatoria, extendiendo los tiempos de alta y generando dificultades a más largo plazo. Un abordaje prequirúrgico focalizado y de corta duración puede favorecer una posición subjetiva más tranquila y lúcida ante la cirugía, con efectos benéficos en el postoperatorio.

Infertilidad

La fertilidad femenina es un proceso complejo en el que se encuentra interesado no solo el cuerpo biológico sino también numerosos factores psíquicos. El abordaje de los mismos, el explorar el deseo de un hijo, puede contribuir favorablemente con el embarazo. Asimismo, en aquellos casos en los que se decida realizar un tratamiento de fertilización, es conveniente que exista un espacio para hablar de los temores, frustraciones y dificultades de las mujeres, lo cual les permitirá atravesar este difícil proceso de forma más satisfactoria.

Amenorrea - Problemas de alimentación

Los problemas de la alimentación pueden ser fuente de consulta al ginecólogo en relación con desarreglos menstruales y con el desarrollo como mujer. Están claramente establecidos sus aspectos psicosomáticos, por lo que se beneficiarían de un tratamiento conjunto médico-psicológico.

Depresión puerperal

Este cuadro, que se produce ante la llegada de un hijo, aflige a la familia por lo rara que se hace la tristeza en un momento de esperada alegría. Pero sabemos que es una respuesta a la extrañeza que le produce a la madre la llegada de este nuevo ser. Un abordaje precoz de esta manifestación puede ayudar a la madre a simbolizar al hijo, haciendo que el fenómeno depresivo encuentre vías de resolución.

Psicooncología

Desde mediados del siglo XX son conocidos los efectos del trabajo psicológico en los resultados de recuperación y supervivencia en relación a problemas oncológicos. Por ello pensamos que las pacientes con esta problemática se beneficiarían de un espacio donde trabajar los factores subjetivos relacionados con la enfermedad.

Por lo anteriormente expuesto, esperamos que nuestra oferta de colaboración sea de interés para realizar un trabajo coordinado, desde un enfoque integral, que tenga en cuenta el anudamiento entre lo orgánico y lo psíquico.

INSTITUTO DE PSICOANÁLISIS Y MEDICINA


31.5.08

De la Mente al Cerebro: un intento de Ordenar el Mundo

Francisco J. Burgos

Psiquiatra, socio de la Comunidad de Catalunya de la ELP. Coordinador del Área de Salud Mental Infantil y Juvenil del Sagrat Cor, Serveis de Salut Mental de Martorell. Director científico de Eba-Equipo de atención en bulimias, anorexias y nuevos síntomas.

Para Comenzar

Viernes 16 de mayo de 2008, hace apenas una semana aparece en el diario “El País” el reportaje titulado: “25 millones de € para comprender el cerebro”, con el subtítulo: “el gobierno lanza junto a la Politécnica de Madrid el proyecto de investigación ‘Blue Brain’”[1]. En el cual se intentará por vez primera el estudio del cerebro para conocer su funcionamiento mediante simulaciones informáticas con detalle celular.

Nuestra vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, ve en esta iniciativa un paralelismo respecto a su envergadura con "el proyecto del genoma humano", y supone que servirá para generar grandes avances en el conocimiento del cerebro y, sobre todo, para explorar soluciones a problemas de salud mental y enfermedades neurológicas que actualmente son difícilmente tratables. Aclara que el proyecto está coordinado por la Fundación Blue Brain, con sede en Suiza, y que usará recursos de supercomputación y técnicas de visualización tridimensional.

Nos viene a la memoria la “Proclamación Presidencial 6158”, de George H. W. Bush, padre del actual presidente de EEUU, leída el día 17 de julio, donde se declara iniciada el día 1 de enero de 1990 la “década del cerebro”, continuación de la del “espacio” y seguida por la actual del “comportamiento”. En ella aparecen cuatro puntos principales:

1. El importante aumento en la aparición de desórdenes y trastornos relacionados con el cerebro incluyendo enfermedades mentales graves.

2. El desarrollo de la investigación tecnológica en las áreas de microscopía y de neuroimagen.

3. El progreso en la conceptualización y comprensión de algunos procesos patológicos junto al adelanto en disciplinas como la genética y la bioquímica.

4. Los avances en disciplinas intermedias como la biología molecular o la genética molecular.

Se hacía referencia también en este discurso a la drogadicción y la fármacodependencia. Se supone que el conocimiento del funcionamiento cerebral habrá de incidir, dada su relación con los sistemas endocrino e inmunológico, sobre los tratamientos de fertilidad, de las enfermedades cardiovasculares, infecciosas, parasitarias, del desarrollo e inmunológicas y también facilitarán la comprensión de los factores conductuales que subyacen a las causas de múltiples enfermedades.

La Cuestión Mente-Cerebro

Bajo la forma de dualidad, si queremos tomarlo en esta perspectiva, esta temática ha pertenecido desde la Antigua Grecia a la filosofía, marcando una inflexión que llega hasta nuestros días con la propuesta de René Descartes.

El reconocido neurólogo y neurocientífico portugués Antonio Damasio plantea algunas preguntas sobre este tema en su libro “En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos”: ¿Son la mente y el cuerpo dos cosas diferentes o sólo una? ¿Son dos sustancias o son una sola? ¿Qué está primero la mente y a partir de ella el cuerpo y su cerebro o es primero el cuerpo y su cerebro es el que causa la mente?.

A partir de los descubrimientos de los circuitos neuronales comienzan a tener preeminencia la conducta y el comportamiento, generándose la idea reduccionista de hacer coincidir la mente con el cerebro, que deja de ser su soporte para transformarse en su causa junto con el cuerpo (en la mayoría de autores). Se intenta dar cuenta de la biología como causa de lo humano incluso algunos proponen que el límite de los descubrimientos científicos tendrá que ver con llegar a “descubrir” todo lo que el cerebro pueda dar de sí. Así lo manifestó Eric Kandel en su conocida frase: “quizá la frontera final de la ciencia ¾su último desafío¾ sea la comprensión de las bases biológicas de la conciencia y de los procesos mentales por medio de los cuales percibimos, actuamos, aprendemos y recordamos”.

No olvidemos que algunos de los investigadores en neurociencias han sido galardonados con el Nóbel.

Creo que queda claro la incidencia que todo esto tiene tanto en las prácticas que se realizan en el campo de la salud mental como en la sociedad actual y por tanto en el orden social. Incidencia ésta que cuenta con la praxis de los profesionales en este campo. Estas vías de investigación favorecen la desaparición del “discurso del caso” (del uno por uno), del desprecio por palabra de los sujetos en beneficio de la generalización. Discurso del caso que como dice Milner en su libro “La política de las cosas”: “es la forma discursiva de lo individual frente a la contabilidad del uno de cada individuo, del uno que no hace diferencia”, y continua: “La mentira actual está en pretender que las cosas hablen... si hay palabra es porque algunos hablan en su lugar”[2].

Algunas Cuestiones que Hemos Ido Planteando en el Grupo de Investigación

Dentro de los comentarios que surgían desde la coordinación[3] hay fundamentalmente dos que no he podido confirmar a pesar de las consultas realizadas.

1. La primera y más interesante en mi opinión es la de si existe alguna hipótesis sobre la posible disminución de los neurotransmisores ¾en particular la de serotonina¾ para explicar la depresión generalizada de la sociedad occidental actual. Al estilo de lo que pasó con el descubrimiento de la disminución del número y de la movilidad de los espermatozoides en el semen de los hombres cuando se investigaba sobre la disminución en la actualidad de la fertilidad.

2. La segunda, en esta época de la medicalización generalizada, trataría de conocer la frecuencia de tratamientos antidepresivos previos en los familiares de niños medicados con psicofármacos y más concretamente con psicoestimulantes.

De estas preguntas no he podido lograr una respuesta en la búsqueda que inicié hace algún tiempo, por lo que permanecerán abiertas y, en mi opinión, son bastante oportunas. Cuando he conversado con colegas psiquiatras que están mas próximos a una práctica de la psiquiatría en su orientación biologicista, su respuesta ha sido la de interesarse por estas preguntas, aunque sabemos que para el discurso de la ciencia la subjetividad no cuenta.

Retomando la Dualidad

Volvamos a nuestro hilo expositor, la hipótesis es: “Hoy se trata de hacer coincidir lo mental con el cerebro”. Los avances tecnocientíficos han permitido “visionar” el cerebro en sus diferentes funciones, esto ha dado lugar a un desarrollo importante de las imágenes sobre las diferentes formas en las que aparece el cerebro según la “actividad” que se esté realizando, formándose las denominadas cartografías cerebrales. Éstas son tomadas, en ocasiones, como causa o hecho en sí mismo al intentar esta coincidencia o superposición.

Se fotografían distintas situaciones como la mirada sobre un objeto agradable, la audición de una pieza de música clásica, la toma de decisión sobre alguna temática, un momento de oración o de meditación, una crisis de llanto, una risa estrambótica, un estado de concentración en la lectura, etc. Como dice Jacques-Alain Millerla imaginería por resonancia magnética permite representar la actividad neuronal, estamos dotados hoy de un muy potente imaginario del simbólico. Hay que constatarlo[4]. Se trata como acabamos de exponer de la tesis por la cual se plantea lo mental desde su reducción imaginaria a lo cerebral.

Por lo tanto, todo el desarrollo actual de la ciencia neurológica, la conocida como neurociencia, aporta un significante amo que irrumpe con fuerza y que comienza a utilizarse con asiduidad en su forma gramatical de prefijo. Lo encontramos en varias ramas de la neurología, la biología, la psicología y otras muchas ciencias, las cuales comienzan con este término de neuro-[5] (neuropsicología, neuroimagen, neurobiología, neurobioquímica, etc.). A partir de él queda claro que todas ellas trabajan con un mismo objeto de estudio: el cerebro.

Lo mental a partir de ahora estará representado por las diversas rutas neurales que se establecen según las construcciones que se realizan en el funcionamiento cerebral, funcionamiento que va a caracterizarse por algunos mecanismos y modos según proponen los investigadores en estas disciplinas.

Nombraremos algunos de estos mecanismos sin detenernos en desarrollos extensos, difíciles para mí en esta rama de la neurología. Mecanismos en los que algunos autores consideran que se abre una salida para la “posmodernización” del psicoanálisis. Esta vía de salida pasa por la confluencia que debe tener con las neurociencias, único recurso para su supervivencia ¾según lo plantean.

Fundamentalmente encontramos tres ejes temáticos:

1. El de la memoria y por tanto de la conciencia o cognición en su relación con las experiencias y el aprendizaje (Kandel).

2. Los que tienen relación con las emociones y sentimientos[6], de los que el cerebro guardará una serie de “imágenes” tal como lo nombra Damasio.

3. El fenómeno de la “plasticidad neuronal”[7], tal como se viene conociendo en los últimos años, ya que se sabe que el cerebro crece hasta la edad adulta. Son estos fenómenos de plasticidad en las interconexiones los que darían cuenta de lo más propio del hombre (en el sentido de lo humano).

Un Nuevo Orden

Lacan planteaba las grandes crisis éticas de los médicos en su texto “Psicoanálisis y Medicina”, haciendo referencia a lo expuesto por Michel Foucault en su texto de 1961 “Historia de la locura en la época clásica” en la que relata cómo los médicos psiquiatras participaron de manera activa en las tomas de decisión sobre los internamientos involuntarios los que constituye las conocidas segregaciones por enfermedades mentales, asumiendo el papel de policía de salud... mental.

Hoy asistimos a una nueva posición dentro de lo social. Las neurociencias introducen un nuevo orden que toma lo imaginario y la contabilidad en las evaluaciones como los instrumentos que ordenan la salud mental de las personas. Cada día se utilizan estas técnicas por ejemplo en la selección de personal, en la conflictividad entre los trabajadores de una empresa, etc., su uso acaba de iniciarse y se extenderá. Cada uno con su “cartograma cerebral” como tarjeta de presentación, la imagen en el lugar de la palabra. A lo que se añade nuevamente el ideal de una armonía posible a partir del conocimiento del cerebro. Damasio escribe: “... el éxito o el fracaso de la humanidad depende, en gran medida, de la manera en que el público y las instituciones encargadas de la gestión de la vida pública incorporen principios y políticas a esta visión revisada de los seres humanos”.

Siguiendo esta lógica de descrédito de la palabra, las neurociencias y su correlato pragmático ¾la ciencia conductual o cognitiva[8]¾ se pretenden completamente asépticas de todo pathos o índice de subjetividad, por lo que dejan al descubierto lo que del discurso del amo subyace en ellas. Es fácil generar un malestar frente a técnicas terapéuticas al servicio de este amo moderno que busca incesantemente el control y la evaluación[9], verdadera apuesta de las políticas sanitarias, olvidándose que ningún amo está a la altura de controlar lo que constituye la esencia de los derechos del hombre: la verdad, el deseo y el goce (Miller J.-A. El Banquete de los analistas. Paidós, Buenos Aires, p. 411).



[1] “Cerebro azul o cerebro triste”.

[2] Milner, Jean-Claude. 2007. La política de las cosas. Miguel Gómez Ediciones. Málaga.

[3] Grupo de Investigación en Psicoanálisis y Medicina del Instituto del Campo Freudiano en Barcelona.

[4] Extraído de su Curso 2007-8. Clase del 16 de enero de 2008.

[5]El neuropsicoanálisis acaba de nacer. (Una referencia se encuentra en la revista “Cuadernos de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente. Nª 43-44, 1ª y 2ª semestres de 2007, pags. 163-9). El primer número del Journal Neuro-psicoanálisis, publicado en 1999, dará origen a la Sociedad Internacional de Neuro-psicoanálisis (que agrupa a los neurocientíficos interesados en el psicoanálisis) instituye una suerte de declaración de principios del llamado neuro-psicoanálisis. El editorial, escrito por Mark Solms y Edward Nersessian, establece como su objetivo fundamental la necesidad de “reconciliar las perspectivas que sobre la mente tienen el psicoanálisis y las neurociencias”, tarea que aspiran lograr educando a psicoanalistas y neurocientíficos. En ese primer número destaca un trabajo de investigación llevado a cabo por el neurocientífico Sergio Panksepp sobre la teoría freudiana de las emociones. Sus resultados fueron luego sometidos a la consideración de neurocientíficos, entre ellos Antonio Damasio, y algunos psicoanalistas franceses de la IPA. Las opiniones de Damasio y los neurocientíficos intentan hacer coincidir la “neurociencia de la emoción” con las ideas freudianas, en una definida intención: ganarse a los psicoanalistas con la ilusión del estatuto científico para la disciplina.

[6] Las emociones y sus reacciones relacionadas están alineadas con el cuerpo, los sentimientos con la mente. Las emociones son acciones o movimientos visibles para los demás (de fondo, primarias y sociales). Los sentimientos siempre están escondidos. Son percepciones que se apoyan en los mapas corporales del cerebro, estos mapas se refieren a partes del cuerpo y a estados del cuerpo. Junto a la percepción del cuerpo está la percepción de pensamientos con temas concordantes con la emoción, y una percepción de un determinado modo de pensar, un estilo de procesamiento mental.

[7] Del libro “A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente” François Ansermet y Pierre Magistretti. 2006. Katz Editores. París. Este concepto de plasticidad significa que la experiencia puede inscribirse en la red neuronal. Un acontecimiento vivido en un momento dado se marca al instante y puede persistir en la duración. El acontecimiento deja una huella como una suerte de encarnación del tiempo. Pero esta huella puede ser modificada o puesta en juego de forma diferente al asociarse con otras huellas. Más allá del determinismo biológico (neuronal o genético), y más allá del determinismo psíquico, el hecho de la plasticidad implica, pues, un sujeto que participa activamente en su devenir, ¡e incluso en el propio devenir de la red neuronal! Y así, desde una nueva perspectiva, se vuelve pertinente una posición enunciada por Lacan: “Lo importante es captar cómo el organismo viene a apresarse en la dialéctica del sujeto”. Lacan J., “Posición del inconsciente” [1960, 1964], Escritos 2, trad. de T. Segovia, Buenos Aires, Siglo XXI, 1985, p.827.

[8] Todo esto se ha cruzado, todo eso no ha conocido ese desarrollo extraordinario y construido de nuestro amo actual, más que por ese materialismo mecánico que el cognitivismo ha encontrado en su objeto mayor: el cerebro. El lugar que es en efecto un callejón sin salida –Lacan hablaba del callejón sin salida cerebral-, el cerebro es un callejón sin salida.

[9] La categoría esencial del orden social es la comparación: el hombre comienza con la comparación y entonces la humanidad llega de manera natural a la evaluación. En adelante, la cifra- la cifra de cuantificación- es la garantía del ser. En el fondo, es la incidencia de la ciencia sobre la ontología (notas tomadas del curso de Jacques-Alain Miller de este año).

23.5.08

fibromialgia, neurociencias y psicoanalisis.

Hace varios días asistí a un debate interesante acerca de la fibromialgia en el que participaban diferentes especialistas de reumatología y la unidad del dolor del hospital Ramón y Cajal de Madrid y un numeroso grupo de médicos de familia, en la sede de Madrid de la SOMAMFYC. El debate fue ameno e interesante, y en primer lugar, se formuló la pregunta de si la fibromialgia era una enfermedad reumatológica o no.

Hay que señalar que este padecimiento fue establecido en 1990 desde la reumatología, en la medida en que era el dolor músculo-esquelético, y no articular, el síntoma cardinal. Sin embargo, cada vez se ha evidenciado con más claridad de que junto al dolor corporal generalizado, nos encontramos con una constelación de síntomas corporales añadidos, que se sobreañaden: astenia, problemas digestivos, tiroideos, urinarios, cefaleas, síndrome de piernas inquietas, insomnio, depresión etc., que colocan al saber de la ciencia en un callejón sin salida. No hay respuestas para la medicina acerca de la causalidad, ni tampoco acerca de un tratamiento efectivo. Hay pocas evidencias acerca del beneficio terapéutico que aportan los diferentes tratamientos farmacológicos conocidos. Sobre todo ante el hecho de que los diferentes analgésicos, incluidos los más potentes como los derivados opiáceos, no producen ningún beneficio terapéutico. Los estudios realizados acerca de la teoría de origen genético no han podido establecer la causalidad.

Aunque hay muchas especulaciones al respecto, cada vez hay más partidarios de considerar la fibromialgia como una enfermedad psicosomática en la que estarían implicados diferentes factores. Enfermedad psicosomática en el sentido amplio, tratando de abordar el problema de la implicación de lo mental y lo corporal, con síntomas generados por un disfuncionamiento severo del cuerpo, en que lo mental está implicado. Se podría considerar como un trastorno multiorgánico que afecta a múltiples sistemas que velan por la homeostasis corporal. Este es el planteamiento que toma más fuerza en el campo de la medicina. En ese sentido, cada vez más los reumatólogos no la consideran una enfermedad estrictamente reumatológica.

Aparece así, cada vez más, un padecimiento que es abordado desde el campo de las neurociencias. Tal y como dice J.A. Miller en una de sus últimas clases de su seminario sobre la Orientación Lacaniana de Paris (véase la página web de la ELP) el significante neuro- se convierte en uno de los fundamentales en la época en que vivimos.

Casi todo se podría explicar por los diferentes niveles de serotonina o dopamina, los diferentes déficita y excitaciones que se producen en el órgano de los órganos: el cerebro. Se podría hablar de una ampliación del dolor por vía espinal, o de una alteración de las vías inhibitorias descendentes del dolor, o de alteraciones de neurotransmisores o neurohormonales, algunas de ellas constatadas en diferentes investigaciones.

Este planteamiento desde la neurociencias se propone desde la perspectiva de considerar al cuerpo como una máquina. El concepto de mecanismo, de cuerpo-máquina, triunfa a partir del siglo XVII con Galileo, Descartes o Hobbes. Este modelo pretende dar cuenta del funcionamiento y disfunciones orgánicas sobre el modelo de la reparación de una máquina, como un reloj que depende de la fuerza, de la situación y de la figura de sus contrapesos (Véase Descartes, R. Discurso del método). Al igual que ocurre con un coche, una alteración de los niveles de aceite puede arruinar totalmente el conjunto del motor. Cualquier conductor sabe que cada cierto tiempo tiene que comprobar e incluso cambiar el aceite para que el conjunto del sistema funcione adecuadamente.

En este sentido, la fibromialgia, por su severidad y por el elevado número de mujeres que la padecen, se ha convertido en una especie de imposible para la ciencia, que no deja de tratar de elaborar un saber, de dar una respuesta a este “real” pero que no alcanza.

Este paradigma del cuerpo-máquina tiene que ser renovado para poder abordar una respuesta. Lacan ya lo anunció hace cuatro décadas cuando hablaba de la falla epistemo-somática del saber de la medicina sobre el cuerpo. Esta consideración puede tener diferentes lecturas, aunque la que me parece que hay que resaltar es que la medicina en la medida en que no incluye la subjetividad en la concepción del cuerpo, no toma en consideración la influencia del saber inconsciente en lo somático, se encuentra con una imposibilidad de la que las pacientes con fibromialgia testimonian.

Es interesante abordar los textos de Freud al respecto porque desde el inicio intentó dar un carácter científico a sus postulados, e incluso establecer una base material a lo mental y al inconsciente. Freud construye el psicoanálisis sobre la base del modelo con dos niveles de integración, lo somático y lo psíquico. Son fundamentales al menos dos textos sobre este tema: Más allá del principio del placer y el Proyecto de psicología para neurólogos. Allí aborda los diferentes mecanismos del dolor, intenta explicarlo en términos de excitación de energía o de equilibrios que se rompen entre los circuitos del placer o del displacer y los diferentes papeles que juegan las neuronas de recuerdo, la memoria y la conversión del dolor “moral” en dolor corporal. Este es un tema que me propongo abordar con más detalle en el blog, en próximos artículos.

La genialidad de Freud es impresionante considerando que él parte de los primeros conocimientos de las teorías sobre las neuronas que la medicina tenía a finales del siglo XIX. No necesitaba la moderna tecnología de las imágenes cerebrales de la actualidad para intentar establecer una tópica del dolor, ni para postular los mecanismos de integración de los diferentes sistemas neuronales. No necesitaba de las imágenes que podemos obtener en el siglo XXI con los grandes aparatos de RM para decir que podemos decir que el dolor del que hablan las mujeres es verdadero porque lo podemos “ver” en una fotografía. Simplemente creía en la palabra, en el relato de las mujeres. Trató de establecer una articulación entre lo mental y lo corporal con los conocimientos de su época y de hacer una clínica en la que la subjetividad estaba incluida. Uno de sus casos clínicos, el de Isabel Von de R., es el testimonio de una cura que puede considerarse como un caso de fibromialgia de nuestra época.


El acto médico se desenvuelve en la siguiente paradoja: por una lado, tiene que responder a la enfermedad desde el lugar del saber de la ciencia, y por otro el paciente es algo más que un “organismo enfermo” o una “máquina” que no funciona adecuadamente. El cuerpo enfermo es también el resultado del encuentro con el lenguaje. Lo específicamente humano es que el organismo del viviente cuando adviene al mundo se encuentra con el lenguaje, lo que hace que se recorte, que se nombre el cuerpo, sus partes, se inscriban las huellas de goce que finalmente van a determinar la vida de cada sujeto, incluida la enfermedad. Aquí el término de “goce” es considerando como una experiencia que no solo incluye el placer, sino también el displacer, la ruptura de la homeostasis corporal.

El ser humano no es un cuerpo, sino que tiene un cuerpo y por esta razón lo cuidamos, lo vestimos, lo transportamos, lo maltratamos y de vez en cuando se “goza”. El cuerpo también habla a su manera y la función del médico tiene que tener en cuenta ese lado difícil y oscuro de la realidad de la enfermedad.

Por estas razones considero que no existe un tratamiento estandarizado para la fibromialgia sino la posibilidad de tratar a cada paciente según su caso particular.

Esta es la aportación esencial del psicoanálisis. La fibromialgia es un padecimiento corporal severo que precisa de la intervención médica, en esto no hay ninguna duda, incluida la necesidad de prescribir algunos fármacos. Pero no se trata de abordar la cuestión a la manera de resolver tal déficit o exceso del modulador neurohormonal o neurotransmisor. No es el tratamiento de la neumonía o de la diabetes en los que hay que establecer una cura en la que se parte de un standard, sino de todo lo contrario.

Allí donde el saber de la medicina encuentra un límite, se encuentra con la singularidad del paciente, hay que abrir la puerta para que el mismo pueda “pasar” a otra orilla, la de la subjetividad y tal vez allí se encuentre con el psicoanálisis.

Laín Entralgo en su libro Ciencia, técnica y medicina se pregunta: “¿es posible imaginar una medicina humana sin palabras?”, concluyendo que es la palabra la que estructura el vínculo entre el médico y el paciente.

Se trata del recurso a la palabra y a la escucha. Esa es la función del psicoanálisis, esa es la base de la alianza entre el psicoanálisis y la medicina. El recurso a la palabra y la escucha, que se estructura desde el discurso del psicoanálisis, es el bien común de esa experiencia compartida. Por esta razón, desde los sectores de la medicina más humanista, que los hay, y desde el psicoanálisis, existe la posibilidad y la necesidad de un encuentro y de una alianza.

16.5.08

El caso Fritzl.

08/05/2008N°1860 Le Point
(recogido de AMP-blog)


Entrevista a Jacques-Alain Miller

realizada por Christophe Labbé y Olivia Recasens© DOC.LKA/US PRESS/SIPA

El psicoanalista Jacques-Alain Miller examina para Le Point el hecho trágico que sacudió a Austria, donde se descubre cómo Josef Fritzl, 73 años, secuestró a su hija durante veinticuatro años y le hizo siete hijos. Para Miller, lo que sale de lo común, no es el incesto, es “la regularidad invariable de un acto inmundo”.

Le Point : ¿Qué es lo que puede llevar a un individuo a un tal grado de perversión?
Jacques-Alain Miller : Una buena educación, a la antigua, altos valores morales…Voy a explicarme. ¿Por que rasgo Das Inzest-Monster, como lo llaman los austriacos, quedará en los anales clínicos y policiales? Usted sabe bien que no se deberá solo al incesto, práctica muy difundida, ni tampoco al número de sus víctimas. Si es excepcional, es por la tenacidad, la constancia, la resistencia. Lo que sale de lo común, es la regularidad invariable de un acto inmundo, el método, la minuciosidad y el espíritu de seriedad investido en el cumplimiento solitario de un crimen único que se extiende durante un cuarto de siglo. Ni un error, ni un paso en falso, ni un acto fallido. Total quality. Hay allí tantas cualidades eminentes tradicionalmente atribuidas al carácter germánico. Puestas al servicio de la ciencia y de la industria, han constituido la reputación de los países de habla alemana. Por otra parte, era un ingeniero electrónico, decía a su mujer que bajaba al sótano para dibujar planos de máquinas.Si Gilles de Rais en Francia, Erzsebeth Bathory en Hungría, grandes feudales de los siglos XV y XVI, quedan en las memorias, es por el contrario por el desorden de su conducta, sus violaciones, sus asesinatos innumerables. El austriaco, pequeño notable de provincia, también es un tirano, pero puramente doméstico. Lleva una existencia perfectamente « casera” pero desdoblada. Es fiel a su hija Elizabeth, único objeto de su goce, de la que hace de algún modo una segunda esposa. Le da siete hijos, el mismo número que a su esposa legítima. Parece que no se le pueden reprochar ni abortos ni anticonceptivos: es un buen católico. Opera con la mayor discreción, su conducta no ocasiona escándalos, dado que a esta segunda familia la hace vivir bajo tierra, en reductos ciegos donde no se pueden mantener de pie, a la Luis XI !De todos modos no es su educación lo que puede explicar su conducta!Hemos sabido que fue educado sin padre por una madre que todos los días lo golpeaba con violencia. El hecho no debió quedar sin consecuencias. Podemos decir siempre que quería vengarse del objeto femenino y precaverse de sus caprichos… Pero tendríamos muchas dificultades para deducir de esto su vicio: eran posibles otras salidas. En 1967, en el momento del nacimiento de Elizabeth, su cuarto hijo, fue arrestado por una violación, habría cometido otras. Todo ocurre como si hubiera decidido comportarse, y atenerse a una bigamia incestuosa. No se le conocen mas que algunas escapadas sexuales en Tailandia, con compañeros, notables de la ciudad. Volvía bronceado, en buena forma, junto a su pequeña familia, que nunca veía el sol.

¿Era una suerte de Dr Jekyll-Mr Hyde ?
Era a la vez un Padre severo, el Padre de la ley, cuyo rigor implacable sorprendía a aquellos que lo veían regir a su familia de arriba y, con su familia de abajo, un Padre gozador, fuera de la ley. En estos dos roles, en un cierto nivel, fue irreprochable: piense que asegura sin fallar un instante la subsistencia de todos los suyos. Al mismo tiempo, era sin duda un estafador: de sus operaciones inmobiliarias solo quedan deudas considerables. El estado deberá pagar los años de psicoterapia y reeducación que serán necesarios para la familia de abajo. El costo fue evaluado ya en 1 millón de euros.

¿La cultura patriarcal, la impronta católica, la religión del « cada uno para sí », que marcan a Austria, pudieron jugar algún papel?
Algunos de esos rasgos valen también para Sicilia. Sin embargo nos cuesta imaginar semejante historia en Siracusa o Trapani : allí, la gente que vive entre cuatro paredes, sin salir son más bien mafiosos perseguidos por los carabineros.¿Pero es un azar si, luego del « caso Kampusch », este hecho singular estalla en Austria?El caso Fritzl luego del caso Kampusch, necesariamente produce sentido. Mientras que los Estados Unidos son la tierra bendita de los serial killer, Austria toma su lugar con Bélgica para los perversos sedentarios con subterráneos, si puedo decirlo. El caso presente se distingue por su atmósfera de obediencia ciega. No solo la de su mujer: Fritzl alquilaba sus habitaciones en su casa, una centena de locatarios desfilaron por allí en el curso del tiempo, les decía que no bajen a su bunker, y ninguno pensó en enfrentar esta interdicción. Deploran las infracciones hechas en nuestros días al respeto de la vida privada; es un reproche que no se les hará a los austriacos. En la Ibbstrasse todo estaba en orden, la fachada reluciente, el refrigerador subterráneo bien provisto, la ropa bien lavada y planchada. Miraban la televisión en familia. ¿El bunker? Era un refugio antiatómico familiar, edificado con la ayuda de subvenciones oficiales. Un gran crimen popular, es siempre un hecho social total, para responder a la expresión de Marcel Gauss: es un microcosmos de la sociedad, ella se refleja allí enteramente. Fritzl: criminal quizá, pero Korrekt ante todo. En regla. Ni una vacilación. Sin inconciente. Sin sentimiento de culpabilidad.

¿Frente a la historia pasada, podemos hablar de un pueblo que « reprime » sin cesar, rehusando mirar la realidad de frente?
Es lo que dicen los ingleses. Ven en Fritzl un símbolo de Austria. Es también la idea del novelista Josef Hslinger. La casa natal de Hitler está a una hora y medio de Amstetten por la ruta, Mauthausen mas cerca aún. El canciller anuncia una gran campaña internacional de relaciones públicas para mejorar la imagen de Austria. Espíritus prácticos le piden más bien dinero para los servicios sociales. Un dibujo del Times de Londres muestra a Austria acostada en un diván; detrás, Sigmund Freud. Podemos recordar que el país se ocupó bien de erradicar al psicoanálisis, o poco falta. El abogado alegará alienación mental. En vista del extremo dominio de sí en el crimen y de la duración del delito, la irresponsabilidad no va de suyo.

Traducción : Silvia Baudini
(recogido de AMP-blog)

12.5.08

Hacer existir el psicoanálisis en una asociación de afectados de hemofilia.*

Del encuadre al discurso.
Recogido de (http://www.observatoriopsi.com/0743.htm)
Silvia Grases


Esta presentación sobre mi experiencia de trabajo en institución se apoya en una comentario de Jacques-Alain Miller en el colofón de las jornadas de PIPOL 3, cuando, en relación al par psicoanálisis puro/psicoanálisis aplicado y a las innovaciones en este campo de los CPCT (Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamiento), se refiere a una oposición entre el concepto de encuadre y el de discurso. Abandonar la idea de encuadre y apostar por el discurso psicoanalítico, permitió a Miller bromear sobre el "psicoanálisis como una instalación móvil". Esta pequeña broma de Miller podría definir en el fondo la experiencia de trabajo que como psicoanalistas desarrollamos en una institución que reúne a personas afectadas por hemofilia y otras coagulopatías de la sangre.

La forma de la Asociación es también fundamental para presentar esta experiencia de trabajo, en tanto es la vía del vínculo por identificación al rasgo de la hemofilia la que caracteriza la pertenencia a la institución. No todas las personas diagnosticadas se asocian. Aquellas que lo hacen, privilegian la identificación a la hemofilia en un contexto determinado. Cada asociado hace un uso particular de la asociación y establece una relación singular con ella. Para algunos, la Asociación es un lugar que permite una inscripción en un grupo social; para otros, se trata de un Otro de la garantía, referente de confianza a la hora de dirigir sus consultas o contrastar informaciones; y así sucesivamente.

En las demandas que recibimos en el Servicio de Psicología constatamos que la identificación a la hemofilia puede ser tarjeta de presentación del sujeto y explicación del malestar subjetivo, bloqueando entonces las posibles preguntas y enunciaciones del sujeto. Lo vemos por ejemplo en las visitas con niños. Recuerdo el caso de un niño de 6 años cuyos padres consultaron en el Servicio debido a su conducta agresiva en la escuela. En las primeras visitas el niño mostró claramente que no quería venir. Le pregunté por qué pensaba él que venía y su respuesta fue "no quiero venir a hemofilia". Mi intervención fue preguntarle: "¿Hemofilia? ¿Qué es eso?". Me respondió entonces con gran sorpresa: "¿pero tú no sabes qué es hemofilia?". Fue una intervención que consiguió agujerear un poco la uniformidad de la identificación y el saber estandarizado que se le supone, lo que permitió a este niño empezar a decir sus propias palabras. En primer lugar, su propia explicación particular sobre la hemofilia, que permitía además comenzar a entrever lo velado en su síntoma: "Hemofilia es que te pinchen".

Conviene introducir aquí una breve explicación sobre la hemofilia, así como sobre las coordenadas que marcan la creación de un servicio de psicología en una Asociación de afectados que ya existía desde hacia varios años. La hemofilia es una coagulopatía congénita hereditaria, ligada al sexo, de forma que es transmitida por las mujeres, a las que se denomina portadoras, mientras que son los varones los afectados. La causa de esta coagulopatía es un déficit de uno de los factores de coagulación de la sangre. La manifestación de la hemofilia será severa, moderada o leve, dependiendo de lo acusado que sea el déficit de ese factor de coagulación.

Sin tratamiento, la hemofilia puede producir sangrados, incluso espontáneos, que en el caso de localizarse en las articulaciones resultan especialmente graves, pues deterioran el cartílago y pueden derivar en pérdida de funcionalidad, es decir, limitación de movilidad de brazos y piernas, cojera, invalidez, etc. A partir de los años 80 la ciencia proporciona los primeros tratamientos de la hemofilia en forma de crioprecipitados, derivados de plasma humano que se infunden cuando aparece un episodio hemorrágico elevando así el nivel de factor de coagulación en sangre. La euforia con la que se recibió este éxito de la ciencia duró poco tiempo, justo hasta descubrir que el tratamiento a base de plasma humano resultaba ser también una vía de transmisión de infecciones muy graves e incluso mortales, como las hepatitis o el sida. El tratamiento que había de curar se convierte en causa de enfermedad y muerte. El Otro de los cuidados revela su inconsistencia y, para algunos, se vuelve decididamente persecutorio.

Es en estas circunstancias que nace el Servicio de Psicología en la Asociación, por tanto, como respuesta ante la aparición traumática y devastadora de lo real de la muerte.

Algunos asociados demandan ser atendidos en el Servicio porque consideran que ese es el mejor lugar al que dirigir su demanda. Es el caso de los padres de un chico de 15 años, que consultan en el Servicio después de haberse tratado en otros centros debido a serias dificultades de aprendizaje. Javier es adoptado tras fallecer sus padres, a causa del contagio de sida del padre a través del tratamiento de la hemofilia. Precisamente fue durante el embarazo de Javier que los padres supieron de la infección de sida. Esta noticia causó en el padre un profundo rechazo hacia el bebé. Tras la muerte de los padres, la hermana de Javier toma el relevo de la posición paterna y recuerda constantemente al hermano que los padres adoptivos no son sus padres de verdad. Sin embargo el niño nunca hace preguntas sobre su historia. En la escuela aparecerán tempranamente dificultades para aprender y el diagnóstico de "trastorno por déficit de atención", por el que Javier es tratado en diferentes lugares, sin resultados. Una frase del tutor en una entrevista con los padres adoptivos, "Javier no es feliz", les hace sentir cuestionados como auténticos padres del niño y decide al padre a romper con la serie de centros de tratamiento del déficit de la atención y consultar en el Servicio, explicitando "creo que es el único lugar donde se puede comprender nuestra historia". Lo que se jugó en el fondo en este caso fue la posibilidad de adopción tanto por parte de estos padres como de este hijo. De la adopción que finalmente pudo ser se derivaron efectos subjetivos respecto al saber y a las dificultades de aprendizaje, que este chico pudo superar en buena medida, conservando, eso sí, un punto de no-saber en su relación con la hermana, solución particular del sujeto que le ha permitido abrirse al saber en otras áreas y mantenerse al mismo tiempo alejado del riesgo de descompensación.

En el servicio de Psicología nos prestamos a un uso. Entendemos que nuestra función no puede hacerse encajar en el encuadre de un trabajo terapéutico encerrado en la consulta de la que disponemos en la asociación, sino que pretendemos hacer existir el discurso del psicoanálisis en el seno de la institución. En nuestro quehacer diario atendemos demandas de tratamiento, pero también salimos de nuestra consulta y circulamos por la asociación, por el hospital, participamos en las conversaciones con la junta, con el equipo médico y de enfermería, en los materiales de difusión, en las reuniones, haciendo existir el discurso psicoanalítico. Asumiendo la responsabilidad de interlocutores, proponiendo una escucha diferente pero sobre todo, necesariamente ligada, como dice Miller, a hacer del psicoanálisis un lugar de respuesta.

Por ejemplo, en una ocasión, en una visita a las colonias de verano que organiza anualmente la asociación, el equipo es convocado a realizar una sesión "in situ". Un niño, que participa por primera vez en las colonias, quiere regresar a su casa. La demanda de los monitores al equipo es que hablen con el niño para ayudarlo a que pueda quedarse. En la sesión improvisada el niño da cuenta de su imposibilidad, de las estrategias que él mismo ha seguido para poderse quedar, de la dificultad de separarse de su madre a la que supone llorando, tal como vio por la ventana del autocar cuando marchaban. La cara llorosa de la madre se le aparece al niño en los momentos en que juega o se relaja para dormir, imposibilitándolo todo. Se queja de que no le permiten hablar con su madre, y se le propone hablar con los monitores para que pueda realizar esa llamada. Se respetará igualmente su deseo de irse si es lo que quiere. Efectivamente, él no puede quedarse ahora, no es su tiempo, y se devuelve esta conclusión a los monitores. Éstos se verán enfrentados ahora a aceptar que por primera vez un niño marche de colonias, expresando su sentimiento de fracaso pero también asumiendo que en el trabajo uno por uno, no para todos los niños es bueno quedarse, que los tiempos subjetivos son diferentes.

Esta transmisión del discurso psicoanalítico permite que tengan lugar operaciones particulares en el seno de la asociación. En las mismas colonias, ha podido participar un chico que pidió participar pero que por edad no podía ya asistir. Se trataba de un chico con dificultades que asiste a una escuela de educación especial y que no podía tampoco participar como pre-monitor, que es una vía posible para otros chicos. En las categorías existentes, este chico no encajaba. Se consultó la situación con el equipo, había disposición por parte de la organización de las colonias para encontrar una manera particular, acorde con este chico, de que él pudiera participar, pero ¿cómo ofrecerle un lugar de inserción? Había que tener en cuenta la organización de las colonias, que necesariamente impone unos límites, pero también el deseo de acoger la petición del chico. La cuestión se zanjó de la siguiente manera: se le permitía al chico participar durante unos días (no la totalidad del tiempo que duran las colonias), mientras que el lugar que él iba a ocupar fue nombrado por él mismo: "ayudante".

Estas experiencias en institución nos conducen a formular una pregunta en la conclusión de esta presentación: "¿nos insertamos nosotros, los analistas?". Porque pensamos que para los psicoanalistas también se trata de querer estar en estos lugares para poder volver operativo un discurso.

Se trata de salir de un encuadre para llevar un discurso, el discurso psicoanalítico, a las instituciones en las que los analistas trabajamos. Pensar el psicoanálisis en términos de discurso es lo que permite hacer de él, como decía Miller, una instalación móvil. Porque partiendo del psicoanálisis como discurso podemos tomar la afirmación de Lacan, que decía que el psicoanálisis sólo podrá existir mientras haya psicoanalistas, para poner a prueba su reverso, es decir, para intentar hacer existir el psicoanálisis allí donde haya un analista.



* Intervención (resumen) en la Jornada Sábados de la Orientación Lacaniana, organizada por la Comunidad de Catalunya de la ELP bajo el título: "Clínica y pragmática de la desinserción en psicoanálisis". Barcelona, 24 de Noviembre de 2007.

28.4.08

Violencia de género

Es bien sabido que la violencia no tiene principio ni fin, para corroborar esto solamente hay que echar un vistazo a un periódico cualquier día de la semana para encontrarnos con diferentes modos de violencia, desde los insultos entre los políticos, hasta la violencia de algún homicidio, pasando por las guerras interminables. Revisando la historia aparecen todo tipo de suplicios, algunos más refinados que otros, que nos hacen pensar en que hay algo en la condición humana que lleva a aniquilar al semejante en tanto es diferente

En todas las culturas, épocas y países, la mujer ha sido maltratada, subyugada, en mayor o menor medida, siendo en las últimas décadas cuando se ha comenzado a considerar un problema grave, con una importante repercusión en la Sociedad, y por tanto necesario de legislar.

Desde el origen de la humanidad ha habido una dominancia del hombre sobre la mujer (el hombre traía la comida, iba a la guerra, tenía acceso al saber, al poder, a las armas y la mujer quedaba relegada a los cuidados de la familia y el hogar en lo que podemos llamar una “servidumbre real”. Atrapada entre la naturaleza, que le da la capacidad de procrear, y la cultura que se desarrollaba frente a ella, se ve obligada a la renuncia y al sacrificio de sus deseos. Esta “ética de los cuidados” será trasmitida como ideales femeninos de madres a hijas, con todo el peso que suponen los ideales, y habrán de pasar siglos, hasta las sufragistas inglesas, para que tenga voz y voto y forme parte del intercambio y la plusvalía del progreso, aun así siguen siendo victimas, objeto, de maltrato. En un informe reciente de Amnistía Internacional sobre “la violencia sobre las mujeres en los conflictos armados” se señala que esta se comete no solo durante y después del conflicto sino antes, señalando algunos autores que un nivel creciente de violencia contra las mujeres podría servir de alerta de un posible conflicto. (Os recomiendo el documental “invisibles” sobre testimonios de mujeres violadas en un país en guerra). No deja de sorprender que en el punto más destructivo del hombre como es el de la guerra, el cuerpo de la mujer sigue siendo un motín muy preciado en los saqueos.

La emancipación de la mujer y su entrada en el mercado laboral tras la revolución industrial ha movido los cimientos de la sociedad occidental cuestionando la dominancia masculina. Los valores socioculturales son importantes a la hora de definir lo que se conoce como “violencia estructural” de una cultura, el famoso machismo del que España tanto padece. Hay un estupendo capítulo en “Historia de las mujeres” (Taurus) escrito por Bussy titulado: “ Mujeres de España: de la república al franquismo” que da buena cuenta del retroceso de la mentalidad española a los manuales de finales del siglo XIX cuyo ejemplo más conocido era “Principios de urbanidad y decoro propios del bello sexo en verso castellano” de Colina. Este texto ilustra muy bien como se ensalza a la mujer para someterla mediante la sutil manipulación del uso de metáforas tales como: “Ángel del hogar”, “sacerdotisa del templo”. No hace falta trasladarse tan lejos en el tiempo para tener ejemplos de esta estrategia de adular para someter. Hay un terrible testimonio escrito con el seudónimo de Pilar Zubiaur (“Gritos silenciosos”) de cómo ha de ser una mujer diez, quien fue sometida a palizas brutales durante años y que paso a leeros : “Tendrás que ser la mujer perfecta para que yo pueda llevarte orgulloso a los actos sociales que mi trabajo requiere ¿Qué quiere decir eso?, que jamás deberás pasarte de lista dando tus opiniones sin que nadie te las haya pedido, y si lo hacen, contestarás siempre lo más prudente y de manera escueta. En cuanto al tono de tu voz, tiene que ser femenino y evitar estridencias, y esto no lo digo para veladas o actos sociales, sino que permanentemente vigiles tu risa, porque debe ser discreta y encantadora” …….Esto es lo que le pide su torturador, una especie de decálogo donde estar disponible para ser Dulcinea o Alonza, la virgen o la puta.

Descripción del fenómeno

Voy a comenzar por definir a que llamamos, genéricamente, violencia de género: Sería toda aquella violencia dirigida a las mujeres con el objeto de mantener o aumentar la subordinación al género masculino. El rasgo fundamental que la define es la necesidad de “control y poder” sobre la víctima. Esta violencia puede ser física, psicológica o sexual. Me parece importante detenerse en la psicológica, que es la primera que se instala, exceptuando en las agresiones sexuales por extraños. Dentro de lo que se entiende por violencia de género, voy a centrarme más en la llamada violencia de pareja hacia las mujeres.

“El señor se acerca a mí, me agarra del cuello, me levanta de la silla y me lleva contra una pared, golpeando mi espalda y mi cabeza contra ella ¿Qué hago contigo, eh?, ¿Qué hago contigo?, exclama una y otra vez mientras me pega. Puñetazos, bofetadas, patadas. Sangro por la nariz. Siento pánico o algo peor que el pánico: pierdo el conocimiento. No sé si por los golpes o porque sufro un colapso mental al no ser capaz de asumir que mi marido me esta propinando una brutal paliza el día de la noche de bodas. ¿Quién puede asumir eso?...” impresionante. Como veis hay mucha dificultad para contar con un testimonio directo.

El maltrato psicológico se va instalando poco a poco, de forma insidiosa y consiste en ir anulando la subjetividad de la víctima mediante insultos, descalificaciones, humillaciones reiteradas, desvalorizaciones permanentes y una culpabilización sistemática (tú no vales, tú no sirves, si me hicieras caso, estas loca, como te vistes así……,). Todo este con el objetivo de producir el aislamiento tanto afectivo, económico, como social. Hay un efecto inmediato de indefensión pero también de dependencia, que deja a la mujer a expensas del hombre.

El daño de este maltrato psicológico es bastante invisible y la mujer tarda tiempo en contarlo, este tiempo es fundamental respetarlo ya que se tiene que sentir acogida y respetada y no juzgada ni muchos menos culpabilizada ante nuestros ojos (no tienes que aguantar, no sigas con él). Por muy incomprensible que nos parezca desde fuera no es sencillo salir de esta situación. Es muy doloroso aceptar el fracaso de un proyecto vital y lo viven como una derrota desoladora que genera vergüenza y culpa (poner en riesgo a los hijos…..), por eso en ocasiones banalizan lo sucedido (perdió los nervios, no es para tanto, me quiere mucho…). Este daño no es sin consecuencias: aparecen síntomas como ansiedad, insomnio, tristeza, irritabilidad, un correlato parecido al Síndrome de estrés postraumático, donde una mirada o el sonido de las llaves al abrir la puerta bastan para desencadenarlo. No es de extrañar que se lo compare con la tortura o el terrorismo.

¿Cómo se gesta una relación violenta? Con la alternancia de conductas de desvalorización y expresiones de amor, incluso trasmitiendo la idea de que ella es imprescindible para el bienestar de él y así se va instalando el ciclo de la violencia que consiste en “acumulación de tensión” donde aparece la hostilidad sin motivo aparente en la que la mujer procura no provocar, no
generar ningún conflicto sino todo lo contrario (tranquilizar, evitar discutir….) hasta que aparece “la fase de explosión” donde la agresión ya se hace patente, en estos momentos y no siempre es cuando la mujer sale de su silencio aunque minimizando lo ocurrido ya que no esta preparada para enfrentarse a la situación tan dolorosa (suele refugiarse en la idea que no volverá a pasar, que aunque es un poco agresivo la quiere mucho??). A continuación se produce “la fase de reconciliación o luna de miel” donde hay una indulgencia intermitente y el agresor hace propósitos de enmienda,
pide perdón, hace vanas promesas sobre que no volverá a pasar, la seduce con halagos, regalos y por fin la relación sexual hace olvidar el espanto vivido. Es a medida que desaparece esta fase que la mujer va estando más dispuesta a pedir ayuda, incluso a denunciar. Mucho se ha dicho y se ha teorizado sobre el perfil del maltratador y aunque no se puede generalizar os voy a referir tres tipos de un posible maltratador:

1) Hombres hiper-controladores e hiper-controlados: ejercen la violencia como un modo de afirmar su superioridad sobre la mujer así como el derecho de propiedad sobre esta. Cuando sienten que pierden el control pueden tener un importante estallido de violencia después de mucho tiempo contenidos.

2) Hombres emocionalmente inestables: ejercen la violencia como un modo de rechazar su inferioridad, abandono e impotencia. La mujer es su escudo y por eso la necesitan y dependen absolutamente de ella, llegando a matar y matarse si atisban la marcha de esta. Este perfil esta muy bien reflejado en la película de Iciar Boillarín “Te doy mis ojos”. Son los que perpetúan el ciclo de la violencia que antes os comenté.

3) Hombres violentos: se les conoce como cobra y son fríos, calculadores y violentos con todo y todos. Suelen tener antecedentes penales, vamos que se les ve venir.

En este fenómeno de la violencia de género hay unos efectos colaterales muy graves sobre los hijos que en muchas ocasiones son testigos mudos de escenas de violencia. Esto les provoca una conmoción emocional ya que es papa y mama quienes se insultan, se pegan y sienten un sin fin de afectos contradictorios (siempre hay que evitar que tomen partido).

Otra consecuencia es como se posicionaran en sus relaciones de pareja ya que son inevitables las identificaciones con los modelos parentales: Los niños con el padre y las niñas con la madre, pudiendo llegar a ser futuras

víctimas o verdugos.

Algunas reflexiones sobre mi práctica y mi orientación psicoanalítica

Primero me gustaría señalaros las paradojas de la ley, como indica Walter Benjamín existen puntos de impasses para que el derecho regule lo que él nombra como la violencia originaria. A pesar de la aparición de la ley el número de muertes de mujeres a manos de su agresor, incluso con ordenes de alejamiento, parece no disminuir como se esperaba, es más, aumentan y han tenido que introducir cambios en la reciente ley ya que en muchas ocasiones las denuncias son retiradas, volviendo las victimas con sus
agresores como sucede en las casas de acogida, cuyas estadísticas dan que pensar. La ley se hace necesaria pero se torna insuficiente y si uno se queda solo en este plano se corre el riesgo de victimizar en exceso y por tanto de des-responsabilizar.

A diferencia de otros seres vivos que tienden a la auto-conservación, el hombre, que esta atravesado por el lenguaje, tiene tendencia a destruirse, es lo que se conoce como pulsión de muerte desde el psicoanálisis (hay ejemplos de esto en la literatura como “El jugador” de Dostochesky o en el arte como Van Gogh, seres atormentados que se van dañando a si mismos), esta tendencia esta por fuera de la regulación de la ley y para una modificación de esta tendencia es importante que el sujeto primero la comprenda. (por eso incluso después de intervenciones de la justicia hay hombres que reinciden en su acto violento).

También comienzan aparecer situaciones del uso perverso de la ley con las denuncias falsas, lo que forma parte del entramado de la modernidad. Hay otra consecuencia de esta modernidad globalizada en relación a la emigración, sobre todo de Marruecos y Sudamérica, aumentando la demanda de atención por maltrato en mujeres cuyas parejas no hacían uso de la violencia en su país de origen. Una explicación es el cambio de roles tan inmediato que supone estar en un país europeo, en donde la mujer consigue empleo antes que el hombre quedando cuestionado su rol del cabeza de familia.

La posición femenina y masculina en lo referente al deseo y al modo de goce son diferentes ( un breve inciso, estoy más de acuerdo con el feminismo de la diferencia que teorizan Amalia Varcárcel o Celia Amorós que con el de la igualdad): la mujer esta más concernida por el ser, por el don del amor y el hombre por el tener (dinero, poder, prestigio, etc…)
Esta diferencia se observa bien en las relaciones amorosas donde la mujer esta más preocupada porque la quieran y al hombre le basta con tenerla, en el sentido de los bienes. ¿En que se puede convertir una relación en la que ellos temen perder su objeto y ellas temen perder su amor?.Aquí comienza la trampa mortal para la mujer quien ante la promesa de un amor único y verdadero no renunciará a ese amor aunque este sea su estrago. Esta cuestión del amor sin límites en la condición femenina se muestra muy bien en una película reciente que os recomiendo (deseo, peligro) y en la
literatura (hay un cuento breve de Alesandro Baricco “Sin sangre” y por supuesto los escritos místicos de Santa Teresa y San Juan de la cruz).

Como veis es fundamental que la mujer subjetive la experiencia en la que esta atrapada porque es la posibilidad de poner freno a esa trampa mortal que supone amor, maltrato y sexualidad. Esto lleva un tiempo y no conviene precipitarla a tomar decisiones que no ha elaborado, esto puede suponer el paso al acto del agresor y el posible asesinato. El amor es con límites, con pérdidas, desencuentros, que se van anudando, para respetar la alteridad del otro, su diferencia.

En mi práctica clínica he atendido casos de alto riesgo en donde, por ejemplo una paciente, una vez iniciados los trámites de separación y con un niño de corta edad, tenía que seguir literalmente durmiendo con su enemigo. Tardamos casi un año en que ella elaborara que le enredaba en esta historia para que la separación se produjera sin daños ni para ella ni para su hijo, quien tenía una buena relación con el padre. Eso si, la informe al detalle de que hacer si tenía que huir del domicilio. Hay que tensar la intervención entre lo que marca la ley de denunciar inmediatamente, me refiero a los profesionales que sabemos de un caso de maltrato, y darle un espacio de palabra para que vaya subjetivando. Si se pregunta en una primera entrevista por si es maltratada o si se actúa muy incisivamente, la mujer no suele volver con lo que es probable que continúe en la boca del lobo. Aunque hay rasgos comunes, cada mujer es un mundo y por tanto cada caso debe ser tomado uno por uno, de vez en vez.

Concluiré con una frase del libro de Pilar Zubiaur: “……Puede que mi alma se haya retirado de mi cuerpo dolorido tratando de huir de él” a lo que yo añadiría ¿Se puede llamar amor a este infierno?.

Ana Castaño (Conferencia en el colectivo trece rosas. Madrid)

(Bibliografía: “El maltrato a la Mujer”.P. Ruiz Castillo. Editorial Síntesis,
Artículo de M de Francisco en
la Brújula y Jornadas sobre clínica de la violencia de la sección de Madrid de EEP)


17.4.08

Un mundo lombriz


Vigo. Día de un año. Centro de atención a cyberdependientes. Un taimado psiquiatra agoniza a golpe de viernes mientras maldice los sillones ergonómicos y el convenio laboral. Un imaginario fotograma lo dibuja apostado entre un libro de Lacan, un autodefinido y dos citas que no acudieron. Una llamada a su puerta le saca repentinamente de este estado “hipnagónico”.

-¡Hola! Soy X de laboratorios Fenicia, creo que ya nos vimos en el “Congreso de Soci-drogas-alcohol y otros problemas del montón” en Cuenca.

-Lo dudo- musita en forma de excremento polisilábico nuestro ahora contrariado psiquiatra.

-Cuentame- añade. Su mirada, ahora más despierta, se torna vidriosa y apocada. Se imagina fugazmente que golpea el cráneo de la representante contra la consola del ordenador.

-Me han comentado que es usted nuevo en el centro y venía a informarle sobre el TDEPA en adulto.

-El TDEPA?….en adulto….?-

El “trastorno por déficit de estupidización y pensamiento autónomo” era algo con lo que nuestro psiquiatra se había venido peleando desde su paso por la rotación en infantil. Realmente esos niños que no se dejan estupidizar y que piensan de forma individual son muy latosos y, en ocasiones, hasta peligrosos para la conviviencia, pero el tratamiento con soma había demostrado un efecto pacificador que todas las asociaciones de genitores e incluso el gobierno federal de La Iberia Sumergida habían aplaudido. Eso si nuestro audaz psiquiatra estaba convencido de que estos tratamientos a largo plazo convocaban efectos indeseables poco mensurables. El frenar el desarrollo individual, el cercenar la posibilidad del propio conflicto construía individuos felices pero homogéneos. Había algo en este tratamiento que hacía de estos niños criaturas frágiles. Quizás sonrientes y cuasiadaptados pero con la sensación de que estuviesen anestesiados.

En fin, pensó.

-¿Así que ahora con los adultos?- Vomitó sin esconder un suspiro.

-Si-, respondió ella.

-Se ha comprobado que hay pacientes que habitualmente se diagnostican de “trastorno de ansiedad no estupidizada” o “trastorno depresivo impertinente” cuando en realidad de lo que padecen es de un TDEPA no tratado-.

-Ya, y el tratamiento ¿cual es?, ¿el koma igual?

-No-respondió regocijante ella.

-Es un koma evolucionado, las moléculas de koma van recubiertas por un tipo de lombriz tratada genéticamente. Esta lombriz crea una película que asemeja las propiedades osmóticas de la albugínea del escroto de ñandú. A esto se le añade una fina malla de fibras capilares de zarigüella lo que permite una liberación sostenida del koma durante las 24 horas del día. Este hecho permite que el sujeto disfrute de su idiocia normalizada y no se vea asaltado por cuitas personales o arrebatos de pensamiento desiderativo propio.

-Impresionante- pensó. ¿Si utilizasen toda esta energía mental en hacer algo útil?, rumiaba mientras desconectaba de la melodía unitonal de la representante.

-Por cierto, le dejo unas escalas para que pueda hacer un despistaje del TDEPA en sus pacientes

De repente la modorra se despejó y una idea se cernió brillante en su mente.

-Por cierto me podría usted decir,-balbuceó fingidamente nuestro psiquiatra mientras sonreía de forma aviesa -¿como esta validada esta escala?

-Si, por supuesto, está validada mediante la escala de Pensamiento Creativo Nottingham Forest de la Culebra (2056) y la escala Estupidtry (2067).

-Hum… y, me podría decir, ¿como fueron validadas esas escalas? -Masculló elevando ahora el tono-

- Pues poo ,po, po, por otras escalas, como suele ser habitual supongo- dijo la representante, que en estos momentos ya no portaba un semblante tan vehemente y seguro.

-Y esas??? Mirando fieramente

-Bueno ya sabe usted, como son estas cosas…..

-Ah o sea que usted me está contando que dios o un ente supremo de saber cósmico bajó de donde cojones esté y le dio a los laboratorios farmacéuticos o a su puta madre la escala de la ley!!!! O sea una puta escala primigenia que permitirá validar las escalas de aquí al infinito!!!! o sea que el saber científico que su puto laboratorio de mierda vende, está sustentado por unas escalas que se sacaron del culo hace 100 años, y que además….

Cuando quiso terminar su speech, la representante acojonada se había escapado del despacho y no había dejado ni las muestras de regalo.

Cariacontecido, circunspecto y abatido, nuestro psiquiatra se deslomó de nuevo sobre su odiado sillón. Instantáneamente un inenarrable sentimiento de soledad le invadió. No podía dejar de recordar la cara de terror de la representante. El rostro de esta dibujaba la más absoluta de las incomprensiones. Ella no sabía ni de lejos de que estaba hablando. Era horrible. Entre sollozos, abrió el libro de Lacan que años atrás había rescatado de un cyberrastro y no sin vacilar un rato, lo tiró a la papelera. Acto seguido y tras un trago de whisky sin alcohol y una dosis de concentrado de vitaminas eutimizantes llamó a su viejo amigo de la facultad, también psiquiatra, y concertaron una cita.

Era hora de reconocer a su viejo amigo que había acertado. Años atrás, este, le había realizado un diagnóstico psiquiátrico. Por más exótico que resultase, y por más que se resistiese, él era uno de las pocas personas que, en el año 2090, seguía padeciendo lo que la psiquiatría clásica había llamado el Trastorno Lacaniano de la Personalidad (TLP).

Todo cuadraba, lenguaje farragoso e ininteligible, entusiasmo por el coleccionismo de obras antiguas, gusto por los puros y peinados, pasión denodada por ropas caras y de difícil combinación. A esto se le añadía su particular y vehemente creencia en ciertas ideas, especialmente algunas realmente contrarias a las de la mayoría de los ciudadanos de Iberia Sumergida. Además, y esto era una cosa que muchos colegas le criticaban tenazmente, tenía una especial fascinación por la escucha de los pacientes, llegando incluso a veces a estar hasta 25 minutos con un usuario. Ah! Y también se regocijaba habitualmente con los autodefinidos, por no decir que se deleitaba a escondidas con juegos de las palabras e incluso con la etimología. Los criterios diagnósticos se agolpaban a las puertas de su cerebro. Era obvio:

Criterio diagnostico 2.a.1.Creencia en entes no cuantificables no medibles.

Criterio diagnóstico 3.c.1.Pasión por los seminarios, conferencias y otras formas de enseñanza proscritas.

Y el criterio mayor y causa a veces de deterioro social:

1.a. Creencia en el inconsciente.

No podía evitarlo, era verdad. Sufría un Trastorno Lacaniano de la Personalidad. Cuando lo estudió decían que no había cura. Recuerda como el texto decía: “Habitualmente estos sujetos se han considerado como un trastorno heredado, algo propio de otra época. Se ha creído, sin haber podido demostrar, que durante años este trastorno pudo haber sido la expresión de alguna forma vírica que se expandió históricamente en dos epidemias nítidamente localizadas. Una radicada en Austria en 1900 y otra en 1963 en Francia. De notable avance en Sudamérica a finales del siglo veinte fue paulatinamente reduciendo su aparición hasta ser en nuestro días un trastorno anecdótico”.

Bien entonces ¿qué hacer?, ¿cómo vivir con esta pesada carga? Por un lado podía entregarse, cual cuerpo helado, a las hábiles manos de su querido amigo para que, en una suerte de alquimia, este encuentre una solución química que apacigüe su trastorno o bien, por otro lado, podía aferrarse a su creencia en el inconsciente y comenzar a divulgar las verdades que su “trastorno” le hacía entender. Difícil elección. Tengo que intentarlo antes de abandonarme a esta ciencia. Quizás lo más duro será contárselo a su mujer. Los niños… ufff!!…mejor con el tiempo ya irán entendiendo. Con un poco de suerte es hereditario y lo entienden sin necesidad. Mi padre creía en los sueños y eso es un criterio diagnóstico. En fin, lo primero que haré será hacer leer en casa esos libros antiguos sobre la ética. Los antiguos hablaban de este tipo de decisiones. Será lo mejor, libros de ética y hablar. Será la única manera de que puedan entender que esto no es tan malo, que tiene que ver con eso que se habla en las enciclopedias del hecho humano.

Renacido por esta cogitación, recuperó el libro de Lacan de la papelera y buscó Aristóteles en el diccionario. Después llamaría a su colega para convertir la cita médica en una cena donde explicarle que los diagnósticos en psiquiatría no nos solucionan mucho. Era el momento de salir del koma.

Javier Carreño Villada

Vigo 17 de abril de 2008-04





Quede aquí patente el especial agradecimiento a los Laboratorios Janssen por el denodado esfuerzo-barrila que han hecho por sacar a flote la inspiración para este proyecto de literaturre.